El Tribunal Superior de Bogotá revocó este martes 21 de octubre la condena de primera instancia contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien había sido declarado culpable por los delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal.
La decisión, de más de 700 páginas, fue leída por el magistrado Manuel Antonio Merchán, ponente del fallo, y marca un giro en uno de los procesos judiciales más mediáticos de los últimos años en Colombia.
El Tribunal concluyó que no hay pruebas suficientes para demostrar que Uribe indujo a su exabogado, Diego Cadena, a pagar o presionar testigos para modificar versiones judiciales. Por ello, lo absolvió de los tres eventos analizados: los relacionados con Carlos Enrique Vélez (alias “Víctor”), Eurídice Cortés (alias “Diana”) y Juan Guillermo Monsalve, considerado el testigo “estrella” del caso.
“No se acreditó que Álvaro Uribe Vélez hubiera instigado el delito de soborno en actuación penal”, señaló el magistrado Merchán, al detallar que la jueza de primera instancia incurrió en “errores metodológicos y valoración sesgada de pruebas”.
El Tribunal ordenó, además, investigar por falso testimonio a alias “Víctor”, y determinó la exclusión de las interceptaciones telefónicas realizadas por error al expresidente, al considerar que fueron obtenidas de forma ilícita y vulneraron su derecho a la intimidad.
La decisión representa un triunfo para la defensa de Uribe, encabezada por los abogados Jaime Granados y Jaime Lombana, quienes desde el inicio sostuvieron que el proceso tenía motivaciones políticas.
El fallo también reaviva el debate sobre la relación entre la justicia y la política en Colombia, en un caso que ha dividido la opinión pública desde 2018.



