En conversación con Arriba Oriente, Jorge Mejía, facilitador en el proceso de paz urbana del Valle de Aburrá, defendió el acto público realizado este fin de semana en la plazoleta de La Alpujarra, en el que participaron voceros de estructuras criminales que operan en la ciudad. Mejía aseguró que se trató de una actividad “de cara a la ciudadanía” en la que se suscribió un pacto por la paz urbana.
Aseguró que el revuelo generado en Medellín y Antioquia por la participación de cabecillas de bandas como La Terraza, Caicedo, El Mesa y La Oficina en un acto público responde más a intereses políticos que a un análisis real del proceso. “Es más la algarabía política que se ha generado alrededor de ese hecho que el hecho mismo”, afirmó.
Según Mejía, en Medellín y Antioquia hay sectores políticos que “viven de la guerra” y han convertido el evento en una controversia mediática que oculta el mensaje central: un pacto por la paz urbana con énfasis en la protección de niños, niñas y adolescentes. “La anécdota es que fueron unos bandidos, y alrededor de eso se ha obnubilado todo el mensaje de paz que se quiso enviar desde ese evento”, dijo.
El facilitador cuestionó que se omitan antecedentes similares en el país. “En el periodo de los paramilitares, ellos estuvieron en el Congreso de la República y allí fueron recibidos por aplausos”, recordó, al explicar que la presencia de voceros privados de la libertad no es una novedad y que contó con el permiso del Inpec. “La paz se hace con los enemigos, y en este caso, con los violentos. Ellos hoy están en la cárcel y salieron unas horas para un evento público”, indicó.
Finalmente, recordó que desmantelar el control territorial de los grupos ilegales no será rápido ni sencillo. “En el caso de la paz urbana, que de 400 combos que tenemos en Medellín, si terminamos con 220 ya sería un logro muy grande. Es un problema estructural, con raíces profundas, que no se resuelve en cuatro años”, concluyó.



