Bajo un hermetismo total y sin acceso a medios de comunicación, el presidente Gustavo Petro se reunirá este martes a las 11:00 a. m. con su homólogo estadounidense, Donald Trump. El encuentro ocurre en un contexto de extrema fragilidad diplomática, luego de que Colombia fuera descertificada en la lucha contra el narcotráfico y de que al mandatario colombiano se le revocara la visa el año pasado.
Condiciones restrictivas La estadía de Petro en Washington es atípica para un jefe de Estado. Al estar incluido en la denominada Lista Clinton (Ofac), su ingreso requirió gestiones especiales y un permiso temporal de permanencia por solo cinco días. La comitiva que entrará al Despacho Oval se redujo al mínimo: solo la canciller Rosa Villavicencio y el embajador Daniel García-Peña acompañarán al presidente, mientras que por el lado estadounidense se espera la presencia del Secretario de Estado, Marco Rubio.
Estrategia y puntos de quiebre Para intentar contrarrestar la narrativa de Trump sobre el fracaso de la política antidrogas en Colombia, el Gobierno Nacional ejecutó esta madrugada la extradición de Andrés Felipe Marín Silva, alias ‘Pipe Tuluá’. Con este gesto, la delegación colombiana busca validar los resultados de la “Paz Total” ante una administración republicana que exige mano dura.
Sin embargo, el punto de mayor fricción será Venezuela. Petro llega a Washington con la tesis de que Nicolás Maduro —actualmente preso en Nueva York— se encuentra “secuestrado” y debe ser liberado para permitir una transición liderada por Delcy Rodríguez. Esta postura choca de frente con la línea de la Casa Blanca, que celebra la captura de Maduro como un hito de justicia transnacional.



